Las persianas son elementos que soportan un uso constante en nuestro día a día. A esto, hay que sumarle su exposición exterior al clima como los rayos del sol, la lluvia, el granizo y otros factores que pueden acelerar el desgaste de sus componentes.

Reconocer los síntomas de una incidencia es la mejor forma de evitar daños mayores y mantener la persiana funcionando correctamente durante más años. A continuación, repasamos las averías que encontramos con mayor frecuencia en nuestro servicio de reparación de persianas.

Las averías más habituales en persianas

Cuando no podemos desplazar de forma fluida la persiana o se vuelve más duro de lo normal, esto puede deberse a diferentes acciones: lamas deterioradas, flejes desgastados o desplazados. Componentes internos dañados o problemas mecánicos en el sistema de enrollamiento.

Forzar a mover la persiana, suele agravar la avería y afectar a otras piezas, aumentando el gasto.

Esto se debe porque existe algún elemento que está impidiendo su funcionamiento correcto. Dejar un espacio abierto o no recogerse completamente afecta directamente al aislamiento térmico y al confort de la vivienda.

Con el tiempo, el problema puede llegar a impedir un uso normal.

Si hablábamos de que la persiana soporta un uso constante, la cinta es uno de los componentes que más desgaste acumula. Ante la señal de deshilachado visible, pérdida de resistencia o dificultad para subir o bajar, se ha de cambiar inmediatamente.

Si la cinta se rompiera, la persiana caería con todo su peso dejándola inutilizada y el golpe podría afectar a otros elementos encareciendo la reparación.

Se puede percibir cuando la persiana se baja sola o no se mantiene en la posición elegida.

No se aconseja seguir utilizando la persiana en estas condiciones, este funcionamiento anómalo genera tensiones innecesarias en otros componentes y puede provocar nuevas averías.

Son el elemento más expuesto a las condiciones exteriores que pueden romperlas o deteriorarlas. Entre los factores más destacados está el impacto de granizo, los golpes accidentales, fuertes rachas de viento, o el mal envejecimiento de los materiales.

Ya no solo hablamos de un aspecto estético, sino que unas lamas deterioradas dificultan el movimiento de la persiana y reducir su capacidad de protección frente al exterior.

Si escuchas chirridos o golpes al accionarla, claramente algo no funciona bien en el mecanismo. Muchas veces el ruido nos avisa antes de que la avería sea visible, por lo que detectarlo a tiempo permite actuar antes de que el problema se agrave.

¿Es una avería urgente?
Si sufres una de las anteriores averías, ponte en contacto con nosotros.

Por qué adelantarse y llamar a un profesional

Muchos problemas comienzan con síntomas aparentemente insignificantes: un ligero ruido por aquí, un tironcito por allá. Hay que prestar atención a los indicios para actuar con rapidez, puesto que el uso prolongado de la persiana averiada suele provocar fallos en más componentes.

Es recomendable solicitar una revisión cuando observes cualquiera de los indicios mencionados en el punto anterior.

Además, muchas averías tienen síntomas similares, pero no siempre tienen la misma causa. Arreglamos un fleje porque la persiana se atasca, pero lo que causa el bloqueo son las lamas deformadas.

El diagnóstico de un profesional permite identificar el origen real del problema, centrando la reparación en sustituir únicamente las piezas necesarias y garantizar una reparación duradera.

Persianas Flores ofrecemos hasta 6 meses de garantía por la reparación de los componentes de una persiana. Hacerlo por tu cuenta puede salir mucho más caro a la larga.

Reparación de persianas en Barcelona

Si tu persiana presenta alguno de estos síntomas, actuar con rapidez puede evitar daños mayores y prolongar su vida útil.

En Persianas Flores realizamos reparaciones de persianas en Barcelona y Girona, dando servicio a todas sus poblaciones. Solucionamos averías en persianas manuales y motorizadas, sustituyendo los componentes deteriorados y devolviendo al sistema su funcionamiento habitual.